La madre de Mario estaba preocupada. Lo veia muy triste. se encerraba en su habitacion y no tenia amigos.
Le preguntaba, pero el decia que no le pasaba nada.
Asi que una noche se lo comento al padre.
- El niño esta raro. Esta triste y no sale de casa.
- Cualquier bobada dijo el padre. No hagas caso ya se le pasara.
Pero el tiempo pasaba y Mario no levantaba cabeza.
A sus 9 años, mario no era feliz. Su ilusion era jugar al futbol y se apunto al equipo del colegio, pero como era muy malo y patoso siempre lo tenian de suplente. Se reian de el sus compañeros y no le dejaban en paz.
Todas las mañanas le costaba ir al cole, pero no se atrevia a decir nada.
Una tarde cuando volvia a casa cabizbajo tropezo con su vecino.
- Mira por donde caminas caramba que casi me tiras al suelo.
- Mario levanto la mirada y cuando lo vio se asusto.
Era un hombre que a el le parecia muy viejo, vivia solo y siempre estaba de mal humor.
Al niño se le llenaron los ojos de lagrimas.
- Lo siento mucho. Iba distraido.
- ¿Por que estas tan triste y pensativo? le pregunta el vecino.
Como ya no podia mas se lo conto.
- Los compañeros se burlan de mi porque soy muy malo jugando al futbol y nunca me dejan jugar.
- Y te gusta jugar.
- Mucho, pero soy un desastre.
El viejo se queda pensativo y le dice.
- Mira yo de joven era futbolista y dicen que no lo hacia mal. Si quieres puedo enseñarte alguna cosa que te hara mejorar.
- Eras futbolista. Que guay. Pero ya eres muy mayor para correr.
- Mas vale maña. Por las tardes puedes venir un rato a mi casa y practicamos si es tan importante para ti. En la vida puedes hacer otras cosas, cada uno tiene sus habilidades. ¿Que tal notas sacas?
- Soy el primero de la clase por eso me llaman empollon y nadie quiere ser mi amigo.
- Yo puedo serlo.
Asi empezo Mario a visitar a su vecino.
Este le enseño todo lo que sabia. Era listo y lo asimilaba bien.
- Por que visitas tanto a D. Fulgencio le dijo la madre. Creia que no te caia bien.
- Fue futbolista, sabes y juego con el.
Un dia su equipo jugaba un partido importante y estaban todos nerviosos. Mario le pidio al entrenador que lo sacara a jugar.
- Ni hablar que contigo perdemos seguro. Tu al banquillo como siempre.
A mitad de partido se lesionaron un par de jugadores y el entrenador estab frenetico. Ya no tenia repuesto y estaba viendo que iba a tener que sacar al campo a Mario y estaba aterrorizado.
Como no le quedo mas remedio:
- Venga chaval hoy vas a jugar, al campo.
Mario no se lo podia creer.
-Es a mi.
- A quien si no si solo quedas tu. Ademas ya no importa porque este partido ya no tiene arreglo.
Iban perdiendo 3 a 0.
Mario no se lo penso dos veces y salio como un miura.
Empleo todos los conocimientos de su vecino y al poco marco un gol de antologia.
Nadie se lo podia creer.
- Mira el patoso. seguro que fue un churro.
A la media hora ya habia conseguido empatar y el campo estaba de pie jaleandolo.
- Vamos Mario a por el cuarto gol.
Ganaron.
Desde entonces se convirtio en la estrella del equipo y en el chico mas popular del cole.
El siempre estuvo muy agradecido a su vecino y todas las semanas lo visitaba y le contaba sus cosas.
Se hicieron muy amigos.
Ya no volvio a estar triste y iba al cole feliz.
Eso si, siguio siendo el primero de la clase, pues una cosa no quita la otra.
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