domingo, 27 de abril de 2014

Un regalo muy, muy especial

           Faltaban solo cinco días para su cumpleaños y la abuela todavía no había dicho nada. Elena estaba extrañada, siempre le preguntaba con antelación y le hacia unos regalos que le gustaban mucho
           Se habría olvidado. Ya era muy mayor y a lo mejor le fallaba la memoria.
 La abuela vivía al lado de un puerto de mar donde atracaban unos trasatlánticos muy grandes.
          Cuando eso ocurría había mercadillo en el pueblo y venia una señora que vendía unas faldas muy curiosas y de mucho colorido. Eran unas faldas que servían para todo, lo mismo hacia de pareo, que de vestido, que de falda........ y la mujer que las vendía tenia verdadero arte para armar  modelitos. La abuela desde la terraza de su casa la veía maravillada y un día acordandose de su nieta que era tan presumida se le ocurrió la idea.
 - Tengo que bajar y preguntar si tiene faldas para niñas. Dicho y hecho.
 - Normalmente no, pero hoy por casualidad tengo una. No puede escoger.
No estaba mal, abundaba en tornos verdes y como todas era de seda india y reversible.
 - Me la quedo.
 Un día antes de su cumple, ya desesperada, Elena recibió un e-mail de su abuela. "Te mando regalo, Espero que te guste. Me pareció muy apropiado para ti" No explicaba mas.
 ¿Que seria?
 Cuando llamaron a la puerta por la tarde salio corriendo. Le entregaron un paquete que abrió a toda prisa. Apareció una falda con un papelito explicando como se la podía poner. Fue corriendo a probársela delante de un espejo. Se la puso y miro. No vio nada, el espejo solo reflejaba la estancia donde estaba.
 - No puede ser si estoy delante. Desanimada se quito la falda y entonces se vio. Volvió a ponérsela y volvió a desaparecer. Así varias veces. Entonces se dio cuenta que cuando se ponía la falda se volvía invisible.
 "Caramba" que regalo mas bueno, puedo andar por ahí y enterarme de todo sin que nadie me vea.. Así que no se lo dijo a nadie. Elena cumplía cinco años y vivía con sus padres y dos hermanos. Como los padres trabajaban los dos todo el día no los veía mucho.
 Un día que ceno con ellos los oyó comentar que habían robado un cuadro en la iglesia que valía mucho. Se puso su falda y salio de casa tranquilamente sin que nadie se diera cuenta.
Recorrió todas las casas del pueblo pero en ninguna vio el cuadro. Solo le faltaba registrar su casa y eso hizo. Y encontró el cuadro en la habitación de sus hermanos.
           Pensó toda la noche que hacer. Al día siguiente, cuando oscureció, tomo  el cuadro, dejo en su lugar un papel que decía "no lo volváis a hacer" y se lo llevo a la iglesia.
 Lo que no sabia era que ella era invisible, pero el cuadro no.
           Esa noche se presentaron dos hombres en la comisaria de policía a denunciar que habían visto un cuadro que andaba solo camino de la iglesia.
 - Ja, ja, ja se reían los polis, vosotros lo que estáis es borrachos. Mira que decir que el cuadro iba solo.
 - Pues si, y eso nos asusto mucho, por eso estamos aquí.
 Nunca se aclaro quien había devuelto el cuadro y Elena lo pasaba en grande ayudando y asustando a la gente.
 En otra ocasión se metió en casa de su amiga Margarita y encontró a los padres muy preocupados porque la niña estaba enferma y no teñían dinero para operarla. Fue a su casa, abrió su hucha (tenia bastante dinero que le regalaban sus parientes) lo metió en un sobre, se puso su falda y lo llevo a casa de su amiga y lo puso en manos de su madre. La mujer no podía creer que aquello le hubiera caído del cielo, pero por mas que miro no vio a nadie por los alrededores. Dentro del sobre además del dinero encontró un papel que decía.
           "Esto en agradecimiento por lo bien que me habéis tratado siempre" Cuando se lo comento al cura del lugar enseguida dijo,  milagro, milagro y con la ayuda de sus feligreses completo lo que les hacia falta para operarla.
           Que en ese pueblo pasaban cosas raras empezó a extenderse rapidamente y como la gente es muy novelera comenzaron a visitarlo gentes de todos los lugares. Siempre con la esperanza de ver algún hecho inexplicable. El lugar se fue llenando de hoteles, casa, cafeterías.......en fin prospero mucho y al mismo tiempo prosperaron todos sus vecinos.
Fueron pasando los años. Un día Elena, ya con 12 años, se puso la falda para salir como siempre a ver si podía ayudar a alguien, cuando oyó a su madre decirle:
           - Adonde vas niña, es muy tarde para salir de casa. Quedo perpleja. como la había visto si llevaba su falda invisible.
Fue corriendo a mirarse en un espejo y con falda y sin falda se la veía. Ya no se volvía invisible.
          Se acostó preocupad, no podía entender lo que pasaba.
Sonó que la falda le decía:
- Elena, ya eras una jovencita y yo solo puedo ayudar a niñas.
- Pues la guardare para mi hija.
- No, yo escojo. Guardala y cuando vuelva a encontrar una niña especial yo haré que me encuentre.
           A la mañana siguiente Elena busco una caja, metió la falda envuelta en papel de seda y la guardo dentro de un cofre que había en el desván.
Pasaron muchos, muchos, muchos años y un día una tataranieta de Elena buscando con que jugar abrió el cofre y encontró la falda.

viernes, 25 de abril de 2014

Los tres patitos aventureros

          A este cuento le tengo cariño porque se lo conte mucho a mis nietos cuando eran pequeños. Como los inventaba nunca me salían igual y los niños que tienen mucha memoria se daban cuenta.
- Abuela que lo estas contando mal, no es así y además los arboles no hablan.
Al final acababa diciéndoles como es mi cuento digo lo que quiero, que los cuentos son mentira, ficción y si hablan los arboles hablan, por eso es un cuento.
        Así que cuando se iban a dormir me sentaba en su cama y empezaba:
Había una vez tres patitos que vivían a orillas del rio Barbaña.
Estaban cerca de un bosque, pero no lo conocían porque no les dejaban ir allí y como, normalmente, eran unos niños muy buenos no desobedecian a sus padres. Iban de casa al cole y del cole a casa sin desviarse ni un milimetro. Se llamaban (a los niños les gusta ser los protagonistas de los cuentos) Javi, Ina y Diego por orden de edad. Una tarde de domingo que estaban aburridos en casa dice Javi:

 - Tengo unas ganas locas de ir de aventuras, de ir al bosque por ejemplo.
 - No podemos, dice Ina, nos lo tienen prohibido.
 - Y que, podemos ir por la noche cuando estén dormidos y así no se enteran.¿Estais de acuerdo? Los hermanos lo piensan un rato y al final asienten.
 - Bueno, no debíamos de hacerlo pero tambien tenemos ganas de ver el bosque.
Así que se acostaron temprano, la madre fue a darle un beso de buenas noches y ellos se quedaron muy quietos en la cama. Esperaron mucho, mucho rato y cuando pensaron que sus padres dormían se levantaron muy sigilosos, sin meter ningún ruido y salieron de casa. No había luna y estaba todo muy oscuro, pero no se desanimaron y empezaron a caminar hacia el bosque que se veía lejos y amenazador. Hacia la mitad del camino Diego, el pequeño, dice:
         - Ya me canse de aventuras, esta todo muy negro y hace frío. Quiero ir con papa y mama. - -  -
         - Gallina que eres un gallinas, dejate de tonterías y camina. si ya lo decía yo, a los niños pequeños hay que dejarlos en la cama.
          En vista de eso Diego se callo, pero no hacia mas que suspirar. Al fin llegaron al bosque. No se veía nada y se escuchaban muchos ruidos que desconocian. Todos estaban un poco amedrentados. - Quiero ir con Papa y mama volvio a decir el pequeño. Nadie le contesto, bastante tenían con tener los oídos bien abiertos. Al pasar debajo de un gran árbol oyeron decir:
         - Buenas noches patitos.
 Empezaron a mirar a sus alrededor y no vieron a nadie, las plumas se les pusieron de punta mas de lo que ya estaban.
         - Quien nos habla pregunto Ina sin levantar la voz.
         - Quien va a ser. Soy yo, el árbol en el que estáis cobijados.
         - No me lo creo, los arboles no hablan.
         - Eso serán los de tu casa majo, pero esto es un bosque encantado y aquí hablamos todos. ¿A donde vais?
         -
Queremos ir de aventuras. Nunca salimos de casa y nos gustaría ver mundo.
        - Si os vale la luna os puedo ayudar.
        - Claro que nos vale, nos encantaría.
        - Veis aquel árbol joven que esta hacia el fondo. Si le caéis simpáticos el os puede llevar.
Efectivamente, cuando llegaron vieron que era un haya roja joven cuyas ramas se mecían suavemente con el viento.
- Nos han dicho que tu nos puedes llevar a la luna.
- Hum    Hum ¿esta noche? cuando no hay luna no me gusta ir, tardo mas. Además es muy fea.
- Es que queremos correr una aventura y la luna se presta a eso.
- Bueno, bueno, subir encima de mi, y cuando estéis preparados contar hasta tres.
Los patitos no las tenían toda consigo, pero se acomodaron como pudieron y Uno, dos y tres. Ssssssss, sssssssssss salio zumbando el arbolito hacia el espacio y ellos se agarraron con fuerza a sus ramas. Cuando llegaron a la luna se llevaron una desilusión.
         - Todo es arena y rocas. tienes razón árbol es muy fea.
         - Bueno. bueno, no hay que sacar conclusiones precipitadas. Veis allí lejos una cueva. Pues allí hay un mundo maravilloso donde todo el mundo es feliz.
         - Vamos corriendo dijeron los patitos y se dispusieron a saltar al suelo.
         - Calma, tiene un inconveniente, el que entra en ella ya no puede salir y tiene que quedarse ahi para siempre.
Entonces no quiero ir dice el pequeño. Sin papa y mama no. Prefiero vivir con ellos aunque tenga menos juguetes. Ni hablar.
Asintieron los otros dos.
- Llevanos a la tierra por favor le dijeron al árbol.
Este así lo hizo y al poco ya estaban de nuevo en sus camas.
         Por la mañana como no se levantaban fue la mama a buscarlos:
- Venga, venga que ya es hora de ir al cole. ¿Que os pasa?
- Que estamos cansados, ayer por la noche fuimos a la luna.
- Javi no digas mentiras que ya sabes que eso no se hace.
Es verdad mama le dijeron todos a la vez, y allí hay un país donde todo el mundo es feliz, hay muchos pajaros, flores, ríos, todos se llevan bien y no existe la pobreza........... pero si entras no puedes salir y por eso no lo hicimos. No queríamos dejaros aquí.
Cuando llego el padre a casa le dice la madre:
         - Estoy preocupada. Los niños dicen que ayer fueron a la luna y no quieren admitir que no es verdad.
         - A lo mejor es verdad para ellos.
         - Quieren que esta noche los acompañemos.
 Al anochecer se fueron todos al bosque, a la altura del árbol viejo:
         - Buenas noches señor árbol. Ayer al final fuimos a la luna y hoy venimos con nuestros padres para que ellos también la vean. No nos creen.
         - Ja, es que las personas mayores tienen muy poca imaginacion.
 El arbolito les estaba esperando pues ya les había visto llegar, y en cuanto se subieron salio zumbando a toda pastilla. Al llegar los padres dijeron lo mismo:
        - Que fea es. ¿donde esta la cueva?
        - Os esperare un rato por si os arrepentís y queréis volver a la tierra.
 Se fueron caminando muy animados, pero a medida que iban llegando se ponían tristes.
         - Que hacemos entramos o no. Dudaban, eso de dejar toda una vida atrás es muy duro. Y si luego no nos gusta, y si nos arrepentimos y nos tenemos que quedar allí..........todo eran preguntas.
         - Basta de dudas dijo la madre. Estamos todos juntos que es lo importante y el que no se arriesga no cruza la mar.
 Y con las mismas se metió en la cueva. La siguieron todos. De momento estaba muy oscura, pero al poco vieron una luz hacia el final. Cuando entraron en el nuevo mundo quedaron maravillados, sus expectativas fueron superadas por la realidad y allí fueron felices.
 ¿Pero que pasaba en ese país? me dicen mis nietos. No se puede decir, para verlo hay que ir allí.
 PD: Lo sitúo en el río Barbaña porque cuando mis nietos lo atravesaban todos los días para ir al cole un día vieron tres patitos.
 - Abuela, abuela, me llamaron, hemos visto a los tres patitos aventureros.

jueves, 24 de abril de 2014

De excursion con los hijos del rey Jonay

Siempre que voy a Ganimedes paso algún tiempo con los hijos del rey Jonay. tiene mas de 700. Nunca se exactamente el numero pues varía de una vez a otra. Juego con ellos a las cartas y a otras cosas, les cuento cuentos..........el de siempre dice que soy un fenómeno contando e inventando cuentos.

 Claro que me mira con buenos ojos. Así que una tarde me plante en el barrio donde vive la familia del rey. Nada mas verme empezaron a gritar:

 - Que esta aquí la terricola, ya llego la terricola. Se empeñan en llamarme así aunque les he dicho que me llamen Lucre. 

 En un instante me rodeaban mas de 100 niños deseosos de acercarse a mi. Una vez besuqueada por todo hijo de vecino y cuando todos me miraban a la expectativa les digo: - Hoy vamos a ir al bosque a buscar gnomos.

- Es muy difícil verlos. Son muy suyos y en cuanto sienten ruido se esconden me contestan. - Si, pero vengo preparada para hacerlos que salgan. 

- ¡Como! nosotros hemos probado de todo y nada. 

- Muy fácil. Me he traído unas canicas de colores de la tierra y a los gnomos les encantan. Seguro que no se resisten. El entusiasmo fue tremendo. Hasta se unieron algunos de los chicos mayores a la expedición. Por el camino encontramos esto. Para ser gnomo lo encontramos un poco grande, así que no supimos como clasificarlo.

Ibamos en formacion de cuatro en fondo y cantando a pleno pulmón, el vino que tiene Asuncion, adiós con el corazón, triste y sola se queda Fonseca.......en fin todo lo que solemos cantar en la tierra en esos casos y yo les había enseñado. 

Los mayores vigilaban a los pequeños para no perder a nadie.

Después de remojarnos en este chorro doy unas palmadas y digo: 

- A buscar. Preferentemente en huecos de arboles, detrás de piedras,  todo tipo de agujero......etc. Mientras tanto saco de mi mochila una bolsita llena de canicas de mucho colorido y dejo tres en el suelo bien a la vista. Algunos nos sentamos a esperar mientras otros buscan.

Pasa un rato y nada. Los niños empiezan a aburrirse. De pronto hay un movimiento entre la hojarasca, quedamos mudos a la espera. 

Un ser diminuto aparece debajo de una hoja de roble. Se le ve muy viejo y arrugado. Nos mira con cautela y se aproxima poco a poco a las canicas. Nosotros como estatuas sin mover ni un dedo. Cuando ve que no sucede nada da un silbido y salen mas gnomos de su escondite. Yo a todo esto saco mas canicas de mi bolsa y se las doy. Todos empiezan a jugar niños y gnomos revueltos.

En esto un viejo gnomo se me acerca. 

- ¿De donde eres me pregunta? 

- Soy de la tierra, asturiana.

 Grandes lagrimones aparecen entre sus parpados arrugados y van cayendo lentamente por su cara. Quedo pasmada y sin saber que hacer. 

- Perdona me dice, pero me he emocionado porque yo soy de Mieres. De un bosque cercano a Mieres y tengo mucha morriña.. 

- Y que haces aqui. 

- Hace 2.000 años me metí de polizón en una nave y llegue hasta aquí. Me hubiera gustado volver hace tiempo, pero no encontré ocasión. 

¿Me podrías ayudar tu?

- Claro que si, pero que opina tu familia. 

- Mi mujer esta dispuesta a irse conmigo y algunos de mis nietos también. Los otros prefieren quedarse, este es su hogar. 

- Piensa que hace mucho que saliste de la tierra, a lo mejor donde antes había un bosque ahora hay una urbanizacion Seguramente tu bosque ya no existe. 

- Siempre habrá otro lugar parecido. 

- Pues si, me vienen a la cabeza varios sitios, el bosque de Muniellos, el parque nacional de Redes, y si me apuras hasta puedes ir al botánico de Gijon y así os puedo ir a ver yo alguna vez.

Los reunimos a todos, gnomos y niños y les contamos lo que pasaba. Todos se mostraron dispuestos a cooperar para que se fueran a la tierra. Planificamos el tema. Primero tenéis que decidir cuantos os vais y después veremos a ver como lo hacemos. Una vez organizado, el día antes de marcharme volvemos todos aquí a buscaros en secreto.
        Asesore a los niños para que no dijeran nada en sus casas por si acaso y nos dispusimos a volver.
- ¿Como te llamas? pregunto a mi nuevo amigo.
- Manolo, pero aqui me llaman Mo.
- Bueno, Manolo estar preparados en todo momento y no lleveis mas que lo imprescindible; mas o menos dentro de 20 dias vendre a por vosotros.
          Y nos volvimos a casa agotados pero contentos, dejando detras de nosotros a un hombre feliz