- Abuela que lo estas contando mal, no es así y además los arboles no hablan.
Al final acababa diciéndoles como es mi cuento digo lo que quiero, que los cuentos son mentira, ficción y si hablan los arboles hablan, por eso es un cuento.
Así que cuando se iban a dormir me sentaba en su cama y empezaba:
Había una vez tres patitos que vivían a orillas del rio Barbaña.
- Tengo unas ganas locas de ir de aventuras, de ir al bosque por ejemplo.
- No podemos, dice Ina, nos lo tienen prohibido.
- Y que, podemos ir por la noche cuando estén dormidos y así no se enteran.¿Estais de acuerdo? Los hermanos lo piensan un rato y al final asienten.
- Bueno, no debíamos de hacerlo pero tambien tenemos ganas de ver el bosque.
Así que se acostaron temprano, la madre fue a darle un beso de buenas noches y ellos se quedaron muy quietos en la cama. Esperaron mucho, mucho rato y cuando pensaron que sus padres dormían se levantaron muy sigilosos, sin meter ningún ruido y salieron de casa. No había luna y estaba todo muy oscuro, pero no se desanimaron y empezaron a caminar hacia el bosque que se veía lejos y amenazador. Hacia la mitad del camino Diego, el pequeño, dice:
- Ya me canse de aventuras, esta todo muy negro y hace frío. Quiero ir con papa y mama. - - -
- Gallina que eres un gallinas, dejate de tonterías y camina. si ya lo decía yo, a los niños pequeños hay que dejarlos en la cama.
En vista de eso Diego se callo, pero no hacia mas que suspirar. Al fin llegaron al bosque. No se veía nada y se escuchaban muchos ruidos que desconocian. Todos estaban un poco amedrentados. - Quiero ir con Papa y mama volvio a decir el pequeño. Nadie le contesto, bastante tenían con tener los oídos bien abiertos. Al pasar debajo de un gran árbol oyeron decir:
- Buenas noches patitos.
Empezaron a mirar a sus alrededor y no vieron a nadie, las plumas se les pusieron de punta mas de lo que ya estaban.
- Quien nos habla pregunto Ina sin levantar la voz.
- Quien va a ser. Soy yo, el árbol en el que estáis cobijados.
- No me lo creo, los arboles no hablan.
- Eso serán los de tu casa majo, pero esto es un bosque encantado y aquí hablamos todos. ¿A donde vais?
-
Queremos ir de aventuras. Nunca salimos de casa y nos gustaría ver mundo.
- Si os vale la luna os puedo ayudar.
- Claro que nos vale, nos encantaría.
- Veis aquel árbol joven que esta hacia el fondo. Si le caéis simpáticos el os puede llevar.
Efectivamente, cuando llegaron vieron que era un haya roja joven cuyas ramas se mecían suavemente con el viento.
- Nos han dicho que tu nos puedes llevar a la luna.
- Hum Hum ¿esta noche? cuando no hay luna no me gusta ir, tardo mas. Además es muy fea.
- Es que queremos correr una aventura y la luna se presta a eso.
- Bueno, bueno, subir encima de mi, y cuando estéis preparados contar hasta tres.
Los patitos no las tenían toda consigo, pero se acomodaron como pudieron y Uno, dos y tres. Ssssssss, sssssssssss salio zumbando el arbolito hacia el espacio y ellos se agarraron con fuerza a sus ramas. Cuando llegaron a la luna se llevaron una desilusión.
- Todo es arena y rocas. tienes razón árbol es muy fea.
- Bueno. bueno, no hay que sacar conclusiones precipitadas. Veis allí lejos una cueva. Pues allí hay un mundo maravilloso donde todo el mundo es feliz.
- Vamos corriendo dijeron los patitos y se dispusieron a saltar al suelo.
- Calma, tiene un inconveniente, el que entra en ella ya no puede salir y tiene que quedarse ahi para siempre.
Entonces no quiero ir dice el pequeño. Sin papa y mama no. Prefiero vivir con ellos aunque tenga menos juguetes. Ni hablar.
Asintieron los otros dos.
- Llevanos a la tierra por favor le dijeron al árbol.
Este así lo hizo y al poco ya estaban de nuevo en sus camas.
Por la mañana como no se levantaban fue la mama a buscarlos:
- Venga, venga que ya es hora de ir al cole. ¿Que os pasa?
- Que estamos cansados, ayer por la noche fuimos a la luna.
- Javi no digas mentiras que ya sabes que eso no se hace.
Es verdad mama le dijeron todos a la vez, y allí hay un país donde todo el mundo es feliz, hay muchos pajaros, flores, ríos, todos se llevan bien y no existe la pobreza........... pero si entras no puedes salir y por eso no lo hicimos. No queríamos dejaros aquí.
Cuando llego el padre a casa le dice la madre:
- Estoy preocupada. Los niños dicen que ayer fueron a la luna y no quieren admitir que no es verdad.
- A lo mejor es verdad para ellos.
- Quieren que esta noche los acompañemos.
Al anochecer se fueron todos al bosque, a la altura del árbol viejo:
- Buenas noches señor árbol. Ayer al final fuimos a la luna y hoy venimos con nuestros padres para que ellos también la vean. No nos creen.
- Ja, es que las personas mayores tienen muy poca imaginacion.
El arbolito les estaba esperando pues ya les había visto llegar, y en cuanto se subieron salio zumbando a toda pastilla. Al llegar los padres dijeron lo mismo:
- Que fea es. ¿donde esta la cueva?
- Os esperare un rato por si os arrepentís y queréis volver a la tierra.
Se fueron caminando muy animados, pero a medida que iban llegando se ponían tristes.
- Que hacemos entramos o no. Dudaban, eso de dejar toda una vida atrás es muy duro. Y si luego no nos gusta, y si nos arrepentimos y nos tenemos que quedar allí..........todo eran preguntas.
- Basta de dudas dijo la madre. Estamos todos juntos que es lo importante y el que no se arriesga no cruza la mar.
Y con las mismas se metió en la cueva. La siguieron todos. De momento estaba muy oscura, pero al poco vieron una luz hacia el final. Cuando entraron en el nuevo mundo quedaron maravillados, sus expectativas fueron superadas por la realidad y allí fueron felices.
¿Pero que pasaba en ese país? me dicen mis nietos. No se puede decir, para verlo hay que ir allí.
PD: Lo sitúo en el río Barbaña porque cuando mis nietos lo atravesaban todos los días para ir al cole un día vieron tres patitos.
- Abuela, abuela, me llamaron, hemos visto a los tres patitos aventureros.
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