Faltaban solo cinco días para su cumpleaños y la abuela todavía no había dicho nada. Elena estaba extrañada, siempre le preguntaba con antelación y le hacia unos regalos que le gustaban mucho
Se habría olvidado. Ya era muy mayor y a lo mejor le fallaba la memoria.
La abuela vivía al lado de un puerto de mar donde atracaban unos trasatlánticos muy grandes.
Cuando eso ocurría había mercadillo en el pueblo y venia una señora que vendía unas faldas muy curiosas y de mucho colorido. Eran unas faldas que servían para todo, lo mismo hacia de pareo, que de vestido, que de falda........ y la mujer que las vendía tenia verdadero arte para armar modelitos.
La abuela desde la terraza de su casa la veía maravillada y un día acordandose de su nieta que era tan presumida se le ocurrió la idea.
- Tengo que bajar y preguntar si tiene faldas para niñas.
Dicho y hecho.
- Normalmente no, pero hoy por casualidad tengo una. No puede escoger.
No estaba mal, abundaba en tornos verdes y como todas era de seda india y reversible.
- Me la quedo.
Un día antes de su cumple, ya desesperada, Elena recibió un e-mail de su abuela.
"Te mando regalo, Espero que te guste. Me pareció muy apropiado para ti"
No explicaba mas.
¿Que seria?
Cuando llamaron a la puerta por la tarde salio corriendo. Le entregaron un paquete que abrió a toda prisa.
Apareció una falda con un papelito explicando como se la podía poner.
Fue corriendo a probársela delante de un espejo. Se la puso y miro.
No vio nada, el espejo solo reflejaba la estancia donde estaba.
- No puede ser si estoy delante.
Desanimada se quito la falda y entonces se vio. Volvió a ponérsela y volvió a desaparecer. Así varias veces.
Entonces se dio cuenta que cuando se ponía la falda se volvía invisible.
"Caramba" que regalo mas bueno, puedo andar por ahí y enterarme de todo sin que nadie me vea.. Así que no se lo dijo a nadie. Elena cumplía cinco años y vivía con sus padres y dos hermanos. Como los padres trabajaban los dos todo el día no los veía mucho.
Un día que ceno con ellos los oyó comentar que habían robado un cuadro en la iglesia que valía mucho.
Se puso su falda y salio de casa tranquilamente sin que nadie se diera cuenta.
Recorrió todas las casas del pueblo pero en ninguna vio el cuadro.
Solo le faltaba registrar su casa y eso hizo. Y encontró el cuadro en la habitación de sus hermanos.
Pensó toda la noche que hacer.
Al día siguiente, cuando oscureció, tomo el cuadro, dejo en su lugar un papel que decía "no lo volváis a hacer" y se lo llevo a la iglesia.
Lo que no sabia era que ella era invisible, pero el cuadro no.
Esa noche se presentaron dos hombres en la comisaria de policía a denunciar que habían visto un cuadro que andaba solo camino de la iglesia.
- Ja, ja, ja se reían los polis, vosotros lo que estáis es borrachos. Mira que decir que el cuadro iba solo.
- Pues si, y eso nos asusto mucho, por eso estamos aquí.
Nunca se aclaro quien había devuelto el cuadro y Elena lo pasaba en grande ayudando y asustando a la gente.
En otra ocasión se metió en casa de su amiga Margarita y encontró a los padres muy preocupados porque la niña estaba enferma y no teñían dinero para operarla. Fue a su casa, abrió su hucha (tenia bastante dinero que le regalaban sus parientes) lo metió en un sobre, se puso su falda y lo llevo a casa de su amiga y lo puso en manos de su madre.
La mujer no podía creer que aquello le hubiera caído del cielo, pero por mas que miro no vio a nadie por los alrededores. Dentro del sobre además del dinero encontró un papel que decía.
"Esto en agradecimiento por lo bien que me habéis tratado siempre"
Cuando se lo comento al cura del lugar enseguida dijo, milagro, milagro y con la ayuda de sus feligreses completo lo que les hacia falta para operarla.
Que en ese pueblo pasaban cosas raras empezó a extenderse rapidamente y como la gente es muy novelera comenzaron a visitarlo gentes de todos los lugares. Siempre con la esperanza de ver algún hecho inexplicable.
El lugar se fue llenando de hoteles, casa, cafeterías.......en fin prospero mucho y al mismo tiempo prosperaron todos sus vecinos.
Fueron pasando los años. Un día Elena, ya con 12 años, se puso la falda para salir como siempre a ver si podía ayudar a alguien, cuando oyó a su madre decirle:
- Adonde vas niña, es muy tarde para salir de casa.
Quedo perpleja. como la había visto si llevaba su falda invisible.
Fue corriendo a mirarse en un espejo y con falda y sin falda se la veía. Ya no se volvía invisible.
Se acostó preocupad, no podía entender lo que pasaba.
Sonó que la falda le decía:
- Elena, ya eras una jovencita y yo solo puedo ayudar a niñas.
- Pues la guardare para mi hija.
- No, yo escojo. Guardala y cuando vuelva a encontrar una niña especial yo haré que me encuentre.
A la mañana siguiente Elena busco una caja, metió la falda envuelta en papel de seda y la guardo dentro de un cofre que había en el desván.
Pasaron muchos, muchos, muchos años y un día una tataranieta de Elena buscando con que jugar abrió el cofre y encontró la falda.
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