Cuentos de la abuela Lucre
miércoles, 6 de enero de 2016
Mario el patoso
Le preguntaba, pero el decia que no le pasaba nada.
Asi que una noche se lo comento al padre.
- El niño esta raro. Esta triste y no sale de casa.
- Cualquier bobada dijo el padre. No hagas caso ya se le pasara.
Pero el tiempo pasaba y Mario no levantaba cabeza.
A sus 9 años, mario no era feliz. Su ilusion era jugar al futbol y se apunto al equipo del colegio, pero como era muy malo y patoso siempre lo tenian de suplente. Se reian de el sus compañeros y no le dejaban en paz.
Todas las mañanas le costaba ir al cole, pero no se atrevia a decir nada.
Una tarde cuando volvia a casa cabizbajo tropezo con su vecino.
- Mira por donde caminas caramba que casi me tiras al suelo.
- Mario levanto la mirada y cuando lo vio se asusto.
Era un hombre que a el le parecia muy viejo, vivia solo y siempre estaba de mal humor.
Al niño se le llenaron los ojos de lagrimas.
- Lo siento mucho. Iba distraido.
- ¿Por que estas tan triste y pensativo? le pregunta el vecino.
Como ya no podia mas se lo conto.
- Los compañeros se burlan de mi porque soy muy malo jugando al futbol y nunca me dejan jugar.
- Y te gusta jugar.
- Mucho, pero soy un desastre.
El viejo se queda pensativo y le dice.
- Mira yo de joven era futbolista y dicen que no lo hacia mal. Si quieres puedo enseñarte alguna cosa que te hara mejorar.
- Eras futbolista. Que guay. Pero ya eres muy mayor para correr.
- Mas vale maña. Por las tardes puedes venir un rato a mi casa y practicamos si es tan importante para ti. En la vida puedes hacer otras cosas, cada uno tiene sus habilidades. ¿Que tal notas sacas?
- Soy el primero de la clase por eso me llaman empollon y nadie quiere ser mi amigo.
- Yo puedo serlo.
Asi empezo Mario a visitar a su vecino.
Este le enseño todo lo que sabia. Era listo y lo asimilaba bien.
- Por que visitas tanto a D. Fulgencio le dijo la madre. Creia que no te caia bien.
- Fue futbolista, sabes y juego con el.
Un dia su equipo jugaba un partido importante y estaban todos nerviosos. Mario le pidio al entrenador que lo sacara a jugar.
- Ni hablar que contigo perdemos seguro. Tu al banquillo como siempre.
A mitad de partido se lesionaron un par de jugadores y el entrenador estab frenetico. Ya no tenia repuesto y estaba viendo que iba a tener que sacar al campo a Mario y estaba aterrorizado.
Como no le quedo mas remedio:
- Venga chaval hoy vas a jugar, al campo.
Mario no se lo podia creer.
-Es a mi.
- A quien si no si solo quedas tu. Ademas ya no importa porque este partido ya no tiene arreglo.
Iban perdiendo 3 a 0.
Mario no se lo penso dos veces y salio como un miura.
Empleo todos los conocimientos de su vecino y al poco marco un gol de antologia.
Nadie se lo podia creer.
- Mira el patoso. seguro que fue un churro.
A la media hora ya habia conseguido empatar y el campo estaba de pie jaleandolo.
- Vamos Mario a por el cuarto gol.
Ganaron.
Desde entonces se convirtio en la estrella del equipo y en el chico mas popular del cole.
El siempre estuvo muy agradecido a su vecino y todas las semanas lo visitaba y le contaba sus cosas.
Se hicieron muy amigos.
Ya no volvio a estar triste y iba al cole feliz.
Eso si, siguio siendo el primero de la clase, pues una cosa no quita la otra.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Noah y los elfos.
Desde la ventana de su cuarto se veía el bosque de El cedro.
Un bosque como sacado de un cuento donde parecía posible encontrar gnomos, elfos, hadas, brujas o cualquier ser fantástico.
Tanto es asi, que en el centro del parque existe un lugar llamado la Laguna Grande donde dicen que las brujas celebran sus aquelarres.
Era hija única, por lo que a veces se aburría mucho pues no tenia con quien jugar. por eso siempre estaba inventando cosas. Era muy traviesa y sus padres estaban hasta el gorro de sus cosas.
Un día de lluvia y tormenta no sabiendo ya que hacer se le ocurrió jugar a las peluqueras.
Asi que ni corta ni perezosa cogió a su perro Merlin y le pego un corte de pelo de antología.
El pobre quedo hecho un adefesio y cuando lo vio la madre casi le da un infarto.
- Hoah, Noah que has hecho a Merlin.
- Nada mama estaba jugando y le corte las melenas, debe de tener mucho calor con tanto pelo.
- Ya estoy harta de tus genialidades, y por esta no paso. Ahora mismo te vas a tu cuarto y te quedas alli hasta que yo te diga.
La niña no entendía tanto enfado. Fue a su cuarto se tiro sobre la cama y se puso a llorar.
De repente coincidiendo con un gran trueno una bola de fuego atravesó la pared y quedo en medio del cuarto.
Noah, con los ojos como platos no daba crédito. Cuando se tranquilizo un poco vio que aquello tan brillante era una niña o una chica pequeñita que llevaba un vestido largo y muchas flores en la cabeza.
- Socorro, ayudame le dijo aquel ser. Escondeme que me vienen siguiendo.
Sin pensarlo Noah la metió en su armario y la escondio detrás de su ropa.
Nada mas hacer eso una cosa oscura penetro a traves de la ventana.
Cuando pudo verla con claridad vio que se trataba de un enano muy feo y muy oscuro.
- ¿Quien eres y que quieres? le pregunto haciendose la valiente.
- Soy Pachon un elfo.
- Y que es un elfo, nunca había visto cosa igual.
- Los elfos somos seres fantásticos, con grandes poderes que vivimos en los bosques o en las fuentes, también en cuevas. No viste como atravese la pared. Puedo hacer muchas cosas mas.
- Me lo creo, me lo creo, pero que haces en mi habitación.
- Vengo siguiendo a Irina, una elfa muy guapa con la que me quiero casar.
- Y si ella no quiere, que pasa.
- Es igual porque la voy a raptar y me la llevare a vivir a mi casa. Como eres una niña muy ignorante seguro que no lo sabes, pero los elfos oscuros vivimos bajo tierra y allí me la llevare. Me pareció que entraba aqui ¿no la viste?
- No, además debe de ser feisima si se parece a ti.
- Ella es una elfa de la luz y yo soy un elfo oscuro por eso no nos parecemos mucho. Y sabes lo que te digo, no me fio mucho de ti, estoy casi seguro que entro aquí. Te vigilare, y diciendo esto echo a volar y se fue a través de la ventana.
Al poco se abre el armario y aparece una cabeza rubia.
- Menos mal que se fue, pero no se que hacer me estará esperando fuera.
- Quedate conmigo, podemos ser amigas. ¿como te llamas?
- Irina y vivo en el bosque de El Cedro. Tengo mi casita en un aceviño centenario. Me gustaría enseñartela.
- Pero si salimos te cogera el elfo malo.
Asi que durante un tiempo se quedo con Noah. Jugaban mucho y se hicieron grandes amigas, pero cada vez estaba menos luminosa y mas triste.
Un dia le dice:
- Noah estoy muy bien contigo y te quiero mucho, pero yo necesito vivir en el bosque, andar por los arboles, refrescarme en el agua clara, sentir el viento, sentir la naturaleza. Me estoy muriendo de nostalgia.
- Ya veo que cada dia estas menos luminosa y mas apagada, pero no le tienes miedo a Pachon. Seguro que te esta buscando.
- He estado pensando y me acorde de una leyenda que dice que si lo encerramos en algún sitio y lo metemos dentro de un tronco hueco no podrá escapar hasta dentro de 100 años haga lo que haga.
- Y donde lo podemos encerrar.
Buscaron por toda la casa y cuando vieron la jaula del loro se les ilumino la cara,
- Podemos meterlo aqui, que te parece. Tiene unos barrotes muy fuertes dice Irina.
- Y que hacemos con el loro, como se escape mis padres me matan.
- Espera que hablo con el loro. Yo puedo hablar con los animales.
Irina parlamenta con el ave y se ponen de acuerdo.
Sacan la jaula abierta al jardín y se van.
El loro comienza a gritar
- Pachon, Pachon.
- Me llamas tu animal infecto ¿que quieres?
- Si eres tan desagradecido no te lo digo, pero yo se donde esta tu elfa.
- Si, no me lo creo. Llevo tiempo buscandola.
- Si entras en la jaula conmigo te lo digo al oído. No quiero que me oiga que esta aqui cerca.
El elfo duda.
- No puedes salir tu.
- Lo haria pero no puedo estoy sujeto aqui.
Poco a poco el elfo se va acercando. Mete un pie.
- Acercate mas le dice el loro, no llego.
Entra el elfo, el loro sale corriendo y Noah que estaba escondida le cierra la jaula.
- Por favor sacarme de aqui, no me hagais esto. No quiero estar cien años aqui encerrado.
- Tu te lo has buscado.
- Os prometo que dejare en paz a Irina.
- Ya, ya por lo menos 100 años.
Se van al bosque y despues de mucho buscar encuentran un tronco de viñatico hueco y alli dejan al elfon chillando como un desesperado.
Irina se ha puesto muy contenta, pero Noah esta triste.
- Que te pasa le dice la elfa.
- Que ahora me voy a quedar otra vez sola y te voy a echar de menos.
- No te preocupes podemos seguir siendo amigas, pero no se lo puedes decir a nadie. Tiene que ser un secreto entre las dos. y si alguna vez necesitas ayuda no tienes mas que llamarme y voy corrieno.
Y asi sucedio. Los padres de Noah estaban muy extrañados de que pasara tanto tiempo en el bosque, pero ella nunca les dijo nada.
Y siempre tuvo en Irina una amiga en quien confiar y con quien jugar y contarle sus cosas.
-
domingo, 27 de abril de 2014
Un regalo muy, muy especial
Se habría olvidado. Ya era muy mayor y a lo mejor le fallaba la memoria.
La abuela vivía al lado de un puerto de mar donde atracaban unos trasatlánticos muy grandes.
Cuando eso ocurría había mercadillo en el pueblo y venia una señora que vendía unas faldas muy curiosas y de mucho colorido. Eran unas faldas que servían para todo, lo mismo hacia de pareo, que de vestido, que de falda........ y la mujer que las vendía tenia verdadero arte para armar modelitos. La abuela desde la terraza de su casa la veía maravillada y un día acordandose de su nieta que era tan presumida se le ocurrió la idea.
- Tengo que bajar y preguntar si tiene faldas para niñas. Dicho y hecho.
- Normalmente no, pero hoy por casualidad tengo una. No puede escoger.
No estaba mal, abundaba en tornos verdes y como todas era de seda india y reversible.
- Me la quedo.
Un día antes de su cumple, ya desesperada, Elena recibió un e-mail de su abuela. "Te mando regalo, Espero que te guste. Me pareció muy apropiado para ti" No explicaba mas.
¿Que seria?
Cuando llamaron a la puerta por la tarde salio corriendo. Le entregaron un paquete que abrió a toda prisa. Apareció una falda con un papelito explicando como se la podía poner. Fue corriendo a probársela delante de un espejo. Se la puso y miro. No vio nada, el espejo solo reflejaba la estancia donde estaba.
- No puede ser si estoy delante. Desanimada se quito la falda y entonces se vio. Volvió a ponérsela y volvió a desaparecer. Así varias veces. Entonces se dio cuenta que cuando se ponía la falda se volvía invisible.
"Caramba" que regalo mas bueno, puedo andar por ahí y enterarme de todo sin que nadie me vea.. Así que no se lo dijo a nadie. Elena cumplía cinco años y vivía con sus padres y dos hermanos. Como los padres trabajaban los dos todo el día no los veía mucho.
Un día que ceno con ellos los oyó comentar que habían robado un cuadro en la iglesia que valía mucho. Se puso su falda y salio de casa tranquilamente sin que nadie se diera cuenta.
Recorrió todas las casas del pueblo pero en ninguna vio el cuadro. Solo le faltaba registrar su casa y eso hizo. Y encontró el cuadro en la habitación de sus hermanos.
Pensó toda la noche que hacer. Al día siguiente, cuando oscureció, tomo el cuadro, dejo en su lugar un papel que decía "no lo volváis a hacer" y se lo llevo a la iglesia.
Lo que no sabia era que ella era invisible, pero el cuadro no.
Esa noche se presentaron dos hombres en la comisaria de policía a denunciar que habían visto un cuadro que andaba solo camino de la iglesia.
- Ja, ja, ja se reían los polis, vosotros lo que estáis es borrachos. Mira que decir que el cuadro iba solo.
- Pues si, y eso nos asusto mucho, por eso estamos aquí.
Nunca se aclaro quien había devuelto el cuadro y Elena lo pasaba en grande ayudando y asustando a la gente.
En otra ocasión se metió en casa de su amiga Margarita y encontró a los padres muy preocupados porque la niña estaba enferma y no teñían dinero para operarla. Fue a su casa, abrió su hucha (tenia bastante dinero que le regalaban sus parientes) lo metió en un sobre, se puso su falda y lo llevo a casa de su amiga y lo puso en manos de su madre. La mujer no podía creer que aquello le hubiera caído del cielo, pero por mas que miro no vio a nadie por los alrededores. Dentro del sobre además del dinero encontró un papel que decía.
"Esto en agradecimiento por lo bien que me habéis tratado siempre" Cuando se lo comento al cura del lugar enseguida dijo, milagro, milagro y con la ayuda de sus feligreses completo lo que les hacia falta para operarla.
Que en ese pueblo pasaban cosas raras empezó a extenderse rapidamente y como la gente es muy novelera comenzaron a visitarlo gentes de todos los lugares. Siempre con la esperanza de ver algún hecho inexplicable. El lugar se fue llenando de hoteles, casa, cafeterías.......en fin prospero mucho y al mismo tiempo prosperaron todos sus vecinos.
Fueron pasando los años. Un día Elena, ya con 12 años, se puso la falda para salir como siempre a ver si podía ayudar a alguien, cuando oyó a su madre decirle:
- Adonde vas niña, es muy tarde para salir de casa. Quedo perpleja. como la había visto si llevaba su falda invisible.
Fue corriendo a mirarse en un espejo y con falda y sin falda se la veía. Ya no se volvía invisible.
Se acostó preocupad, no podía entender lo que pasaba.
Sonó que la falda le decía:
- Elena, ya eras una jovencita y yo solo puedo ayudar a niñas.
- Pues la guardare para mi hija.
- No, yo escojo. Guardala y cuando vuelva a encontrar una niña especial yo haré que me encuentre.
A la mañana siguiente Elena busco una caja, metió la falda envuelta en papel de seda y la guardo dentro de un cofre que había en el desván.
Pasaron muchos, muchos, muchos años y un día una tataranieta de Elena buscando con que jugar abrió el cofre y encontró la falda.
viernes, 25 de abril de 2014
Los tres patitos aventureros
- Abuela que lo estas contando mal, no es así y además los arboles no hablan.
Al final acababa diciéndoles como es mi cuento digo lo que quiero, que los cuentos son mentira, ficción y si hablan los arboles hablan, por eso es un cuento.
Así que cuando se iban a dormir me sentaba en su cama y empezaba:
Había una vez tres patitos que vivían a orillas del rio Barbaña.
- Tengo unas ganas locas de ir de aventuras, de ir al bosque por ejemplo.
- No podemos, dice Ina, nos lo tienen prohibido.
- Y que, podemos ir por la noche cuando estén dormidos y así no se enteran.¿Estais de acuerdo? Los hermanos lo piensan un rato y al final asienten.
- Bueno, no debíamos de hacerlo pero tambien tenemos ganas de ver el bosque.
Así que se acostaron temprano, la madre fue a darle un beso de buenas noches y ellos se quedaron muy quietos en la cama. Esperaron mucho, mucho rato y cuando pensaron que sus padres dormían se levantaron muy sigilosos, sin meter ningún ruido y salieron de casa. No había luna y estaba todo muy oscuro, pero no se desanimaron y empezaron a caminar hacia el bosque que se veía lejos y amenazador. Hacia la mitad del camino Diego, el pequeño, dice:
- Ya me canse de aventuras, esta todo muy negro y hace frío. Quiero ir con papa y mama. - - -
- Gallina que eres un gallinas, dejate de tonterías y camina. si ya lo decía yo, a los niños pequeños hay que dejarlos en la cama.
En vista de eso Diego se callo, pero no hacia mas que suspirar. Al fin llegaron al bosque. No se veía nada y se escuchaban muchos ruidos que desconocian. Todos estaban un poco amedrentados. - Quiero ir con Papa y mama volvio a decir el pequeño. Nadie le contesto, bastante tenían con tener los oídos bien abiertos. Al pasar debajo de un gran árbol oyeron decir:
- Buenas noches patitos.
Empezaron a mirar a sus alrededor y no vieron a nadie, las plumas se les pusieron de punta mas de lo que ya estaban.
- Quien nos habla pregunto Ina sin levantar la voz.
- Quien va a ser. Soy yo, el árbol en el que estáis cobijados.
- No me lo creo, los arboles no hablan.
- Eso serán los de tu casa majo, pero esto es un bosque encantado y aquí hablamos todos. ¿A donde vais?
-
Queremos ir de aventuras. Nunca salimos de casa y nos gustaría ver mundo.
- Si os vale la luna os puedo ayudar.
- Claro que nos vale, nos encantaría.
- Veis aquel árbol joven que esta hacia el fondo. Si le caéis simpáticos el os puede llevar.
Efectivamente, cuando llegaron vieron que era un haya roja joven cuyas ramas se mecían suavemente con el viento.
- Nos han dicho que tu nos puedes llevar a la luna.
- Hum Hum ¿esta noche? cuando no hay luna no me gusta ir, tardo mas. Además es muy fea.
- Es que queremos correr una aventura y la luna se presta a eso.
- Bueno, bueno, subir encima de mi, y cuando estéis preparados contar hasta tres.
Los patitos no las tenían toda consigo, pero se acomodaron como pudieron y Uno, dos y tres. Ssssssss, sssssssssss salio zumbando el arbolito hacia el espacio y ellos se agarraron con fuerza a sus ramas. Cuando llegaron a la luna se llevaron una desilusión.
- Todo es arena y rocas. tienes razón árbol es muy fea.
- Bueno. bueno, no hay que sacar conclusiones precipitadas. Veis allí lejos una cueva. Pues allí hay un mundo maravilloso donde todo el mundo es feliz.
- Vamos corriendo dijeron los patitos y se dispusieron a saltar al suelo.
- Calma, tiene un inconveniente, el que entra en ella ya no puede salir y tiene que quedarse ahi para siempre.
Entonces no quiero ir dice el pequeño. Sin papa y mama no. Prefiero vivir con ellos aunque tenga menos juguetes. Ni hablar.
Asintieron los otros dos.
- Llevanos a la tierra por favor le dijeron al árbol.
Este así lo hizo y al poco ya estaban de nuevo en sus camas.
Por la mañana como no se levantaban fue la mama a buscarlos:
- Venga, venga que ya es hora de ir al cole. ¿Que os pasa?
- Que estamos cansados, ayer por la noche fuimos a la luna.
- Javi no digas mentiras que ya sabes que eso no se hace.
Es verdad mama le dijeron todos a la vez, y allí hay un país donde todo el mundo es feliz, hay muchos pajaros, flores, ríos, todos se llevan bien y no existe la pobreza........... pero si entras no puedes salir y por eso no lo hicimos. No queríamos dejaros aquí.
Cuando llego el padre a casa le dice la madre:
- Estoy preocupada. Los niños dicen que ayer fueron a la luna y no quieren admitir que no es verdad.
- A lo mejor es verdad para ellos.
- Quieren que esta noche los acompañemos.
Al anochecer se fueron todos al bosque, a la altura del árbol viejo:
- Buenas noches señor árbol. Ayer al final fuimos a la luna y hoy venimos con nuestros padres para que ellos también la vean. No nos creen.
- Ja, es que las personas mayores tienen muy poca imaginacion.
El arbolito les estaba esperando pues ya les había visto llegar, y en cuanto se subieron salio zumbando a toda pastilla. Al llegar los padres dijeron lo mismo:
- Que fea es. ¿donde esta la cueva?
- Os esperare un rato por si os arrepentís y queréis volver a la tierra.
Se fueron caminando muy animados, pero a medida que iban llegando se ponían tristes.
- Que hacemos entramos o no. Dudaban, eso de dejar toda una vida atrás es muy duro. Y si luego no nos gusta, y si nos arrepentimos y nos tenemos que quedar allí..........todo eran preguntas.
- Basta de dudas dijo la madre. Estamos todos juntos que es lo importante y el que no se arriesga no cruza la mar.
Y con las mismas se metió en la cueva. La siguieron todos. De momento estaba muy oscura, pero al poco vieron una luz hacia el final. Cuando entraron en el nuevo mundo quedaron maravillados, sus expectativas fueron superadas por la realidad y allí fueron felices.
¿Pero que pasaba en ese país? me dicen mis nietos. No se puede decir, para verlo hay que ir allí.
PD: Lo sitúo en el río Barbaña porque cuando mis nietos lo atravesaban todos los días para ir al cole un día vieron tres patitos.
- Abuela, abuela, me llamaron, hemos visto a los tres patitos aventureros.
jueves, 24 de abril de 2014
De excursion con los hijos del rey Jonay
Siempre que voy a Ganimedes paso algún tiempo con los hijos del rey Jonay. tiene mas de 700. Nunca se exactamente el numero pues varía de una vez a otra. Juego con ellos a las cartas y a otras cosas, les cuento cuentos..........el de siempre dice que soy un fenómeno contando e inventando cuentos.
Claro que me mira con buenos ojos. Así que una tarde me plante en el barrio donde vive la familia del rey. Nada mas verme empezaron a gritar:
- Que esta aquí la terricola, ya llego la terricola. Se empeñan en llamarme así aunque les he dicho que me llamen Lucre.
En un instante me rodeaban mas de 100 niños deseosos de acercarse a mi.
Una vez besuqueada por todo hijo de vecino y cuando todos me miraban a la expectativa les digo:
- Hoy vamos a ir al bosque a buscar gnomos.
- Es muy difícil verlos. Son muy suyos y en cuanto sienten ruido se esconden me contestan. - Si, pero vengo preparada para hacerlos que salgan.
- ¡Como! nosotros hemos probado de todo y nada.
- Muy fácil. Me he traído unas canicas de colores de la tierra y a los gnomos les encantan. Seguro que no se resisten.
El entusiasmo fue tremendo. Hasta se unieron algunos de los chicos mayores a la expedición.
Por el camino encontramos esto. Para ser gnomo lo encontramos un poco grande, así que no supimos como clasificarlo.
Ibamos en formacion de cuatro en fondo y cantando a pleno pulmón, el vino que tiene Asuncion, adiós con el corazón, triste y sola se queda Fonseca.......en fin todo lo que solemos cantar en la tierra en esos casos y yo les había enseñado.
Los mayores vigilaban a los pequeños para no perder a nadie.
Después de remojarnos en este chorro doy unas palmadas y digo:
- A buscar. Preferentemente en huecos de arboles, detrás de piedras, todo tipo de agujero......etc.
Mientras tanto saco de mi mochila una bolsita llena de canicas de mucho colorido y dejo tres en el suelo bien a la vista.
Algunos nos sentamos a esperar mientras otros buscan.
Pasa un rato y nada. Los niños empiezan a aburrirse. De pronto hay un movimiento entre la hojarasca, quedamos mudos a la espera.
Un ser diminuto aparece debajo de una hoja de roble. Se le ve muy viejo y arrugado. Nos mira con cautela y se aproxima poco a poco a las canicas.
Nosotros como estatuas sin mover ni un dedo.
Cuando ve que no sucede nada da un silbido y salen mas gnomos de su escondite.
Yo a todo esto saco mas canicas de mi bolsa y se las doy.
Todos empiezan a jugar niños y gnomos revueltos.
En esto un viejo gnomo se me acerca.
- ¿De donde eres me pregunta?
- Soy de la tierra, asturiana.
Grandes lagrimones aparecen entre sus parpados arrugados y van cayendo lentamente por su cara. Quedo pasmada y sin saber que hacer.
- Perdona me dice, pero me he emocionado porque yo soy de Mieres. De un bosque cercano a Mieres y tengo mucha morriña..
- Y que haces aqui.
- Hace 2.000 años me metí de polizón en una nave y llegue hasta aquí. Me hubiera gustado volver hace tiempo, pero no encontré ocasión.
¿Me podrías ayudar tu?
- Claro que si, pero que opina tu familia.
- Mi mujer esta dispuesta a irse conmigo y algunos de mis nietos también. Los otros prefieren quedarse, este es su hogar.
- Piensa que hace mucho que saliste de la tierra, a lo mejor donde antes había un bosque ahora hay una urbanizacion Seguramente tu bosque ya no existe.
- Siempre habrá otro lugar parecido.
- Pues si, me vienen a la cabeza varios sitios, el bosque de Muniellos, el parque nacional de Redes, y si me apuras hasta puedes ir al botánico de Gijon y así os puedo ir a ver yo alguna vez.
Asesore a los niños para que no dijeran nada en sus casas por si acaso y nos dispusimos a volver.
- ¿Como te llamas? pregunto a mi nuevo amigo.
- Manolo, pero aqui me llaman Mo.
- Bueno, Manolo estar preparados en todo momento y no lleveis mas que lo imprescindible; mas o menos dentro de 20 dias vendre a por vosotros.
Y nos volvimos a casa agotados pero contentos, dejando detras de nosotros a un hombre feliz
jueves, 9 de agosto de 2012
Mario en el cielo
No había andado nunca en bici, ni dado patadas a un balón, ni bañado en la playa...........estaba enfermo desde su nacimiento y solo conocía las paredes de su casa y de las habitaciones de los hospitales donde iba a veces.
Sin embargo era un niño feliz.
Desde su ventana divisaba un cerezo japones al que llamaba "amigo" y saludaba todos los días.
- Buenos días amigo le decía al despertar.
El arbolito se ponía muy contento y tal parecía que sus flores y sus hojas brillaban más cuando el niño le hablaba.
Solamente tenía una preocupación. Su madre le había dicho que iría al cielo pronto y eso le desconcertaba.
- ¿Como es el cielo Mama?
- Pues esta lleno de niños y de angelitos. Tendrás con quien jugar
- ¿Estareis vosotros allí?
- No, pero no tardaremos mucho en ir a verte.
A Mario eso de estar separado de sus papas no le hacía ninguna gracia, pero procuraba no pensar en ello.
"todavía faltaba mucho para eso"
Un día al despertar se encontró que no estaba en su cuarto.
Era una pradera muy grande y verde llena de árboles. Había olmos, robles, fresnos, flamboyanos, hayas..............árboles de todo tipo
Un bosque pensó acordándose de lo que veía por la tele.
Los árboles cuchicheaban entre si, pero a él no le decían nada.
Se dio cuenta que no le dolía nada y de que podía correr y saltar como todos los niños, así que emprendió una veloz carrera hasta que llego a un caudaloso río en el que se baño por primera vez en su vida.. Saltaba, brincaba, se subía a los pinos y hasta se hizo una casita dentro del tronco de un baobab.
Fue pasando el tiempo y un día se dio cuenta que estaba solo. No tenía con quien hablar, ni con quien jugar.¿ Donde estaban los niños de los que le había hablado su madre?
Se metió en el baobab y se puso a llorar.
El árbol se apiado de él y decidió hablarle.
-¿Que te pasa? le pregunto.
- No sabía que hablabais le dijo el niño asustado.
- A veces. ¿porque lloras?
- No se donde estoy y echo de menos a mi familia y a alguien con quien jugar. Mi madre me dijo que en el cielo habría muchos niños y no hay ninguno.
- Es que este es el cielo de los árboles.
- Creí que cielo solo había uno.
- !No¡ hay cielo de personas, cielo de flores, cielo de árboles, cielo de animales............ y tu estas en el de los árboles. Es la primera vez que pasa una cosa así.
- Y como podría ir a mi cielo.
Los árboles que estaban cerca empezaron a opinar sobre el tema, pero no sabían la solución.
Un joven brezo al ver que no llegaban a ninguna conclusión dijo:
- Vamos a preguntárselo al drago que es muy viejo y seguro que sabe que hacer.
El drago manifestó:
- Nunca me había visto en este dilema. Preguntare a Dios que lo sabe todo. Volved dentro de dos días que ya tendré la respuesta.
Cuando Mario volvió le dijo:
-Tienes que buscar aquí un árbol que hayas conocido en vida y el te ayudara.
- No conozco ninguno, nunca salia de casa. Solo veía uno desde mi ventana pero sigue allí.
- Pues mientras no lo encuentres no puedes salir de aquí.
El niño cada vez estaba más triste.
!Como iba a encontrar el árbol que le ayudara¡ si solo conocía uno y seguía en la tierra.
Paseando cabizbajo se metió en una zona por donde no iba nunca y a lo lejos vio unas flores iguales a las de su "amigo" el cerezo.
Corrió hacía allí esperanzado.
- Hola Mario, me alegro de verte le dijo el cerezo.
- ¿Eres "amigo" te estaba buscando. Solo tu me puedes sacar del lío en el que estoy. Pensé que seguías vivo.
- La noche en que tu te fuiste un rayo acabo conmigo y desde entonces estoy aquí.
- Estoy en el cielo que no me corresponde y solo tu me puedes ayudar.
- Lo se. Viniste conmigo por equivocación, te estaba esperando. Subete a mis ramas y duerme.
Así lo hizo Mario y cuando despertó se encontró por fin en el cielo humano.
Como habían pasado muchos años sus padres ya estaban allí y se pusieron muy contentos al verlo.
Desde entonces Mario fue completamente feliz y a cada x tiempo pedía permiso a Dios y se iba a visitar a sus amigos los árboles.
Cuento de Lucre
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